El agua de una piscina debe imperativamente ser desinfectada con objeto de garantizar un baño en toda seguridad y evitar que se desarrollen las algas.
Los tiempos en que era necesario utilizar cloro rápido, lento, , floculante, quelatante sin olvidar el algicida, se ha terminado.
Ahora la palabra clave es simplificación.
Los fabricantes proponen cada vez más productos únicos que limitan la tarea a poner una simple pastilla en el skimmer una vez por semana. . Se ven cada vez más aparatos de medida y de tratamientos automáticos que simplifican la tarea.No es necesario ahora tener un "químico" en casa para que el agua esté límpia.
Entre los principales tratamientos, el cloro estabilizado sigue siendo el más empleado a causa de su buena relación entre coste y eficacia. Se puede utilizar también el bromo ó el ozono, eficientes pero caros.
Los aparatos de tratamiento automático (electrólisis de sal, ionización, UV) se desarrollan cada vez más, pero son bastante caros, tanto en compra como en mantenimiento..
Las impurezas tienden a depositarse en el fondo de la piscina, por lo que hay que pasar, como sobre una moqueta, la aspiradora por el fondo con regularidad.
Para esto, se utiliza un limpiador manual o automático (ver equipamientos) especialmente adaptado a las piscinas